Santa María del Orinoco: Refugio de la Tortuga Arrau

 

Por Alberto Blanco

Si hay alguna de las zonas biogeográficas de Venezuela que conozco muy bien son los llanos. Los llanos para mí son una región muy especial, creo que es donde verdaderamente existe una idiosincrasia y una identidad nacional que todavía en muchas partes de nuestro país no se ha perdido. Su folclor, sus tradiciones, sus creencias, su música, sus dichos, el significado de cada actividad que realizan, en fin toda su cultura en general es algo único y maravilloso en nuestro país y que opino debería ser Patrimonio Intangible de la Humanidad. Y todo esto sin hablar de su fauna, en los llanos específicamente en los hatos conservacionistas el espectáculo de observación de fauna es algo único en el subcontinente.

Hace dos años fui a uno de los lugares más remotos de nuestros llanos y de los menos conocidos, llamado Santa María del Orinoco, ubicado en el Municipio Pedro Camejo del estado Apure a unos 56 Kms del poblado de Puerto Páez que hace frontera con Colombia y lugar dónde el río Meta colombiano se une con nuestro gran río Orinoco. El poblado de Santa María se encuentra a las riberas del Orinoco. El objetivo de nuestro viaje era llegar a la localidad dónde se encuentra el Refugio de Fauna Silvestre y Zona Protectora de la Tortuga Arrau, el cuál fue creado en el año de 1989 para proteger su hábitat y a la población de Tortuga Arrau o del Orinoco más grande que queda en Venezuela. Este refugio se encuentra en el cauce del Orinoco Medio entre los estados Apure y Bolívar, en un lugar en dónde esta especie que se encuentra “Peligro Crítico” de extinción históricamente ha anidado. Este Refugio cuenta con una superficie de 17.431 hectáreas, de las cuáles un poco más de 7000 son de superficie acuática del río Orinoco y con una anchura de 500 metros.

Allí cada año el extinto Ministerio del Ambiente junto al apoyo de otros entes del gobierno y ONG realizaban jornadas de liberación de tortuguillos cuando llegaban al año de edad al su hábitat natural que es el Orinoco. Se instaló en el lugar una muy buena infraestructura para los zoocriaderos, guardería de tortuguillos, aulas para la educación ambiental para la comunidad local y habitaciones para pernoctar.

Desde el año de 1989 se ha realizado una extraordinaria labor y se sigue realizando en este Refugio de la Tortuga Arrau, gente de verdadera vocación y amor por estos animales, un maravilloso equipo con mucha mística, disciplina y profesionalidad traspasan los nidos que se encuentran en peligro de destruirse por la creciente del Orinoco y también los protegen de los saqueadores y vendedores de huevos y rescatan a los neonatos para trasladarlos a las guarderías para cuidarlos hasta que alcancen la edad y tamaño ideal para poder ser liberados a su hábitat para que estos puedan tener más probabilidades de supervivencia. Todavía se sigue realizando los trabajos de liberaciones ahora con el Minea.

Por ejemplo, en el año 2016 se liberaron unos 20.000 tortuguillos de Tortuga Arrau (Podocnemis expansa) y 1.300 de tortugas Terecay. Según me cuenta mi amiga la Biólogo Eneida Marín, quién ha dedicado prácticamente toda su vida al estudio y conservación de la Tortuga Arrau que en 25 años de implementación del Programa de Conservación en el Refugio de Fauna Silvestre y Zona Protectora de la Tortuga Arrau se han rescatados en esta área natural protegida, un total de 1.031.073 tortuguillos, de los cuales a partir del año 1992 unos 604.000 han sido criados por un año en cautiverio y liberados a su medio natural y acota que sin embargo, de no existir la participación activa, coordinada y un compromiso de todos los actores involucrados en la protección de esta especie, el número de hembras reproductoras seguirá estando amenazado, siendo este el factor más determinante en la recuperación de las poblaciones de la Tortuga Arrau. Personalmente quiero darle un gran reconocimiento a Eneida Marín por su incansable y dedicada labor que ha realizado por tantos años a favor de la conservación de esta extraordinaria especie emblemática de nuestro país, gracias a ella y a un gran equipo todavía hay grandes esperanzas para que esta especie salga del estatus de “Peligro Crítico” y se puedan recuperar sus poblaciones.

Y hablándoles del viaje que hay que tomar desde la carretera que va desde Puerto Páez hasta el Refugio es una travesía fantástica, se toma una trocha de tierra cruzando y adentrándose al más remoto llano, y no un llano cómo el que la mayoría conoce, es un ambiente muy salvaje, en donde confluyen las características del llano con las características geográficas del escudo Guayanés, ya que en este lugar ya se empieza a presenciar la influencia y presencia de las formaciones más antiguas del Planeta pertenecientes a la Complejo Granítico Amazónico que forma parte del Escudo Guayanés, ya empiezan a aparecer en el paisaje esas inmensas formaciones geológicas de rocas ígneas metamórficas de millones de años de antigüedad, la vegetación es totalmente diferente a la del llano convencional. El paisaje es impresionante. Acá la tierra no es buena para la agricultura tradicional ya que los suelos son muy pobres en nutrientes, muy ácidos y muy rocosos. Su fauna es extraordinaria pero lamentablemente ha sido mermada sistemáticamente por la cacería furtiva ilegal. Para los observadores de aves es un verdadero paraíso.

Es un lugar que hay que ir a conocer y aprovechen de ir cuando haya una jornada de liberación de tortuguillos arrau, es verdaderamente impresionante el ver miles y miles de estos pequeñísimos reptiles siendo liberados a nuestro gran río Padre el Orinoco, tortuguillos que luego podrán alcanzar el tamaño de hasta unos 90 cm de longitud de caparazón y llegar a pesar hasta 60 kg, siendo las tortugas de agua dulce más grandes de Suramérica.

Aunque se han creado una serie de programas de conservación y leyes dirigidas a reforzar y acelerar la recuperación de las poblaciones de la Podocnemis expansa, conocida como la Tortuga Arrau o Tortuga del Orinoco, la explotación irracional y desmedida del hombre ejercida sobre ellas ha sido el agente principal de la disminución drástica de sus poblaciones.

Para finalizar les dejo esta cita del naturalista, geógrafo, astrónomo y explorador alemán Alexander von Humboldt sobre las tortugas arrau plasmada en su libro “Viajes a las Regiones Equinocciales del Nuevo Continente” en su viaje a Venezuela entre 1799 y 1800.

“Háyanse las Arraus sobre las playas gran parte del día durante todo el mes de febrero. A principios de marzo las bandas dispersas se reúnen y nadan hacia las islas poco numerosas donde depositan habitualmente sus huevos, siendo probable que unas mismas tortugas visiten todos los años las mismas playas. En esta época, pocos días antes de la postura, véanse aparecer millares de estos animales alineados en largas filas en los bordes de las isla Cucuruparú, Uruana y Pararuma, alargando el cuello y alzando la cabeza fuera del agua a fin de ver si nada tienen que temer de los tigres o de los hombres. Vivamente interesados los indios en que las bandadas ya reunidas permanezcan íntegras, que no se dispersen las tortugas, y que la postura se efectúe tranquilamente, colocan centinelas de distancia en distancia a lo largo de la ribera. Se avisa a los barcos que se mantengan en medio del río y que no espanten a las tortugas con gritos”.

Fuente de la noticia: Santa María del Orinoco: Refugio de la Tortuga Arrau